De qué hablamos
Cuando alguien pregunta cuánto cuesta construir una nave suele mezclar tres cifras distintas, y conviene separarlas antes de comparar nada:
- El coste de ejecución material: lo que cuestan los materiales, la mano de obra y la maquinaria de la obra, con sus costes indirectos. Es la cifra con la que trabajan los proyectos y las administraciones.
- El precio de contrata: lo anterior más los gastos generales y el beneficio industrial de la constructora. Es lo que figura en su oferta.
- El coste total de la inversión: la contrata más todo lo que no es obra de la nave: el suelo, el proyecto y la dirección de obra, las licencias y tasas, los impuestos, las acometidas y la urbanización de la parcela.
Casi todas las cifras «por metro cuadrado» que circulan no dicen cuál de las tres son. Las de esta página sí: son de ejecución material y tienen fuente.
Cuándo se plantea
La cifra por metro cuadrado sirve para una cosa: saber, antes de comprar el suelo o de encargar el proyecto, en qué orden de magnitud se mueve la inversión. Para decidir entre dos ofertas no sirve: ahí lo que cuenta es qué incluye cada una. Por eso el precio se pide cuando ya se sabe qué superficie hace falta, para qué uso y en qué parcela, y no antes.
Qué incluye una oferta bien planteada
- Movimiento de tierras y cimentación, con referencia al estudio geotécnico.
- Estructura y, si la hay, entreplanta.
- Cubierta y cerramientos, con su aislamiento, lucernarios y remates.
- Solera, con su acabado y sus juntas.
- Puertas, muelles y carpintería.
- Instalaciones: saneamiento, electricidad, alumbrado y protección contra incendios, como mínimo.
- Oficinas, vestuarios y aseos.
- Urbanización de la parcela y acometidas, o la indicación expresa de que no entran.
- Seguridad y salud, gestión de residuos y control de calidad.
Qué mueve el precio
- La superficie construida, que es la unidad de casi todas las partidas. El coste por metro no es el mismo en una nave pequeña que en una grande: hay costes que no dependen del tamaño.
- El uso: en la referencia de arriba, una nave de fabricación cuesta más por metro que una diáfana de almacén, porque lleva más instalaciones y más acabados.
- La altura libre y la luz entre pilares: más altura y menos pilares son más estructura.
- El terreno: lo que diga el estudio geotécnico decide la cimentación, y es la partida que menos se ve venir.
- La solera: su espesor y su armado dependen de las cargas, de las estanterías y de las carretillas.
- El sistema constructivo —hormigón prefabricado, estructura metálica o mixta— y el tipo de cerramiento y de cubierta.
- El puente grúa, si lo hay: condiciona pilares, ménsulas y cimentación.
- Las instalaciones (electricidad, protección contra incendios, climatización, aire comprimido) y las oficinas.
- La parcela: movimiento de tierras, muros, acometidas, viales, vallado y muelles de carga.
Cuánto cuesta
No existe una tarifa oficial de lo que cuesta una nave. Lo más parecido que hay publicado son los costes de referencia que algunas administraciones elaboran para valorar las obras. Los de la Comunidad de Madrid (Dirección General de Vivienda y Rehabilitación, «Método de determinación de los costes de referencia de edificación», actualizado al año 2022, anexo 1) dan estos intervalos de coste de ejecución material por metro cuadrado construido:
| Tipo de edificación (según el documento) | Ejecución material |
|---|---|
| Nave industrial diáfana y logística | 444 – 543 €/m² |
| Nave industrial de fabricación | 683 – 835 €/m² |
| Nave agropecuaria: almacén sin instalaciones | 355 – 434 €/m² |
| Nave agropecuaria: cobertizo abierto o marquesina | 193 – 236 €/m² |
Cómo hay que leerlos, según el propio documento:
- Son valores de referencia, no un presupuesto: salen de los datos de costes de que dispone esa administración, descartando la décima parte más alta y la décima parte más baja.
- Incluyen el gasto de ejecución y los costes indirectos, y no incluyen los gastos generales ni el beneficio industrial de la constructora.
- Son de la Comunidad de Madrid y del año 2022. No conocemos una referencia pública equivalente para toda España, ni una más reciente.
Tampoco entran ahí el suelo, el proyecto, las licencias ni los impuestos. El precio de tu nave sale de la propuesta de la empresa constructora, hecha sobre tu parcela y tu programa.
Errores que salen caros
- Comparar un coste de ejecución material con un precio de contrata, o una oferta con impuestos con otra sin ellos.
- Multiplicar un precio por metro por la superficie y dar el resultado por bueno: la cimentación, las instalaciones y la parcela no van por metros.
- Pedir precio sin estudio geotécnico: la cimentación queda como partida abierta y es donde aparecen los sobrecostes.
- Olvidar lo que no es obra: proyecto, dirección, licencias, tasas, impuestos y acometidas.
- Elegir la oferta más baja sin mirar qué deja fuera.
Qué te tiene que quedar por escrito
- El presupuesto desglosado por capítulos y con mediciones, no una cifra global.
- Qué queda excluido, escrito: licencias, tasas, acometidas, urbanización.
- Si el precio es cerrado o por medición, y cómo se valoran los cambios.
- El calendario de pagos, ligado a hitos de obra.
- El plazo y lo que pasa si no se cumple.
Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- La superficie construida que necesitas, y si es en una planta.
- El uso: almacén, logística, fabricación, agrícola, ganadero.
- La altura libre que pide tu actividad y si llevará puente grúa.
- La parcela: municipio, polígono o referencia catastral, y si ya es tuya.
- Si tienes proyecto, anteproyecto o estudio geotécnico.
- Cuándo quieres empezar la obra.